Diástasis abdominal: ¿Cuándo es tratable con fisioterapia?

La diástasis de los abdominales es una condición que ocurre cuando el tejido conectivo entre los rectos abdominales se elonga demasiado. Esta condición es frecuente en las mujeres embarazadas (aunque puede ocurrir en otros casos) debido a la progresiva expansión que ocurre a nivel del vientre abdominal por el crecimiento del feto.
Afortunadamente, mediante la fisioterapia esta condición puede ser corregida; medida necesaria para posteriormente evitar una estabilización deficiente del core, una disfunción y/o dolor del suelo pélvico o en la espalda.

Diástasis de los abdominales durante el embarazo

A medida que el útero crece y los cambios hormonales relajan el tejido conectivo, una cierta separación de los músculos rectos abdominales se produce naturalmente durante el embarazo. Esta separación suele desaparecer de forma natural después del parto, entre el primer día y 8 semanas después del nacimiento del bebé.
Sin embargo, después del parto más del 50% de las mujeres desarrollan diástasis de los abdominales y para muchas de estas mujeres la recuperación postparto de dicha separación es incompleta. Esto constituye un problema, ya que la separación en los músculos abdominales disminuye la fuerza abdominal funcional (y probablemente a su vez causa desequilibrio muscular y pérdida de la coordinación).
Los abdominales debilitados disminuyen la integridad abdominal general y pueden provocar otros problemas relacionados como dolor lumbar, dolor en la cintura pélvica e inestabilidad pélvica y a la larga, problemas de suelo pélvico como incontinencia y prolapsos. Convencionalmente, la diástasis abdominal es tratable a través de la fisioterapia. El enfoque del tratamiento dependerá de tu condición y, en particular, del grado de separación abdominal.

Tratamiento de la diástasis abdominal a través de la fisioterapia

Para las separaciones que tienen menos de 4 dedos de ancho los ejercicios correctivos ayudarán a unir los dos vientres del recto abdominal. Es importante que estos ejercicios incluyan el fortalecimiento de los músculos del core, como el diafragma (músculo de respiración principal), los multífidos (pequeños músculos de la parte posterior de la espalda), el abdomen transverso (el equivalente del cuerpo a un corsé) y los músculos del suelo de la pelvis.
Durante las sesiones de fisioterapia para la diástasis abdominal la readaptación de los músculos del piso pélvico es muy importante, ya que más del 70% de las mujeres no pueden crear una contracción del suelo pélvico en presencia de una diástasis de los abdominales, y como resultado tienen más probabilidades de experimentar incontinencia, prolapso y dolor pélvico.
También es importante observar la postura, la mecánica corporal y los tejidos o articulaciones que se encuentren restringidas para controlar cualquier tipo de patrón de movimiento deficiente.
Sin embargo, para separaciones mayores a los 4 dedos de ancho, además de la fisioterapia se recomienda la utilización de un corsé durante las 24 horas del día -éste sólo se quitará para bañarse y hacer ejercicios-. Una abdominoplastia se puede considerar para algunas mujeres que ya han agotado las opciones de terapia con ejercicios y que cumplen con una serie de criterios adicionales. La cirugía puede proporcionar alivio para algunos síntomas, incluido el dolor lumbar, pero principalmente ofrece un beneficio estético. Pese a la cirugía es recomendable acudir a un fisioterapeuta especializado tras la intervención para aprender a gestionar las cargas y no dañar de nuevo nuestro abdomen y nuestro suelo pélvico.
Por lo tanto, la estrategia más segura y efectiva a seguir es consultar a un profesional de la salud capacitado para tratar diástasis de los abdominales, como un fisioterapeuta especializado en uroginecología y obstetricia. Tenga en cuenta que realizar ejercicios incorrectos o de manera incorrecta puede ser ineficaz o, en el peor de los casos, contraproducente y dañino.
Artículo redactado por el colaborador de este blog: Fisioterapia-Online.com.